Bueno, ya, fuera religión, no más. Les conté todo lo que yo critiqué estas vacaciones de semana santa, ahora viene lo que más disfruté. Como ya les había dicho, es tradición familiar pasarnos al menos el fin de semana principal de estas fechas en casa de mis abuelos en Puebla. El sábado de gloria, se prepara un mega maratón en donde toooodos tenemos que jugar hasta morir.
Ya sabemos que, sin importar la tradición que ha pasado en nuestro pueblo de generación en generación, ahorita no estamos para tirar agua como locos, a cubetazos o con la manguera cual elefantes; asi que nosotros sólo llenamos 5 globos de agua, el equipo que más partidos perdió va diréctamente al paredón, en donde el equipo ganador se dispone muy contento a agarrarlo a globazos!! Ké creen?....perdí!!
En esta ocasión sólo jugamos futbol y voleybol, pero con esos partiditos, desde las 12 hasta casi las 8 de la noche, fue suficiente para matarme de dolor los siguientes días. A verdaaaad? Pagué las consecuencias de ser una holgazana! En esos momentos y sólo en esos momentos, me arrepentí de cada hora que en vez de hacer algo un poco más activo, me siento frente a la computadora a postear. Lo bueno es que ahorita ya no me duele nada y sin culpa alguna he regresado a este querido lugar (al menos yo lo quiero). Me divertí como desde hace ya un bueeen rato no lo hacía. Eso fue un punto bueno a las vacaciones.

El otro es que, como amante del sol, la luna, las estrellas, las nubes y por supuesto de la fotografía, me la pasé todo el tiempo tratando de captar alguna imagen digna de mostrarse. Algunos cables y tendederos se cruzaban en mi camino pero espero que les gusten.
Ese que se ve ahi escondidito es el Popo, me hubiera gustado medir unos cuatro metros más para que se viera un poco mejor pero, con mi estatura promedio esto fue todo lo que pude captar.

Ahora, a su derecha, el mismísimo Sol en mi último día por allá. En la foto anterior me quejé por la falta de nubes y aqui casi son las nubes la causa de que el astro no se viera. En la esquina inferior izquierda, la casa de Doña Chelo, la señora de las quesadillas, jeje.
Ah! lo olvidaba!! Ese día se me subieron las hormigas y aun batallo con las molestas ronchas. Ouuuuch!!
La luna se las debo porque mi cámara me defraudó y se veía super chiquitita.

Entonces, como Chabelo, les cataficcio* la luna por el zócalo del pueblo, en donde hace muchos años corrían felices las ardillas y ahora...pues ya no (jeje, no se me ocurrió nada).

Ah y, aunque prometí no más santos, la iglesia sí se las enseño porque se veía rete bonita con ese color amarillo pollo!
Y eso es todo. Espero que se hayan divertido tanto como yo, o más, eso es aun mejor. Los que se quedaron en casa, ya se cargaron la pila, no se quejen.
*Asi se escribe esa palabra? O ni siquiera existe?